La experiencia directa en la enseñanza musical revela que los métodos de Piano no funcionan de igual manera con todos los alumnos, especialmente con los más pequeños. Si bien el método representa una referencia para el profesor y una guía para el alumno, éste no debe sustituir el trabajo de seguimiento e integración del repertorio con materiales variados que amplíen las perspectivas musicales del alumno.
Sin embargo, un buen método posee múltiples ventajas para el alumno en su primera aproximación al instrumento: está diseñado para acompañarle gradualmente en el aprendizaje, puede recoger un repertorio popular adaptado a su nivel y puede mantener viva su atención con colores e imágenes divertidas.
Veamos cuáles son los aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir un buen método de piano.
- GRADUALIDAD. Las obras están concebidas con pequeños cambios entre uno y otro ejercicio que el alumno apenas percibe. Esto alienta la motivación y mantiene la frustración a un nivel controlable.
- INTERÉS MUSICAL. Un repertorio basado en melodías populares que el alumno conoce previamente, despierta su interés y le genera mayor satisfacción a la hora de ejecutarlas.
- INTEGRALIDAD. Abarca todo tipo de recurso musical e instrumental. Presenta diferentes tonalidades desde las primeras páginas y diferentes posiciones (sin crear la rígida asociación pulgar-DO debida a la posición fija). Propone el uso de pedales, combinaciones rítmicas variadas y de diferente nivel técnico y de interpretación (legato, staccato, alteraciones, notas mantenidas, cánones, piezas con acompañamiento del profesor, con letra, etc.). Todo esto con la máxima gradualidad y congruencia.
- DISEÑO. Las imágenes y los colores, el tamaño de los pentagramas y de las notas facilitan el aspecto visual y atraen la curiosidad de los más pequeños.