Con el término “Autorrealización”, Maslow define la motivación como realización personal, por lo que el ser humano estaría naturalmente motivado a funcionar en su plenitud. La motivación, como sugiere la misma etimología, es un proceso activo que abre un camino hacia la satisfacción de las necesidades del individuo. Una vez arrancado, ese conjunto de fuerzas interiores fluye sin cesar, llevándonos a la meta. Pero cuando justo ese flujo se ve interrumpido puede que nos sintamos incapaces de recomponerlo y reencanalarlo.
Todos hemos experimentado alguna vez la impotencia y la frustración ante la disminución o la pérdida de agilidad y de dominio de una acción , como puede ser tocar un instrumento o correr una carrera.
En la práctica instrumental, como en cualquier otra disciplina que requiere un mayor esfuerzo mental, es frecuente sentirse perdidos y no saber por dónde empezar.
He aquí una lista de consejos que pueden ayudar a retomar ese hilo y a re-establecer nuevas metas en el aprendizaje musical.
- Empezar por lo fácil. Retomamos partituras de un nivel inferior al nuestro y repasamos obras antiguas. Sentir que dominamos una tarea nos proporciona confianza en sí mismo (autoeficacia percibida) que es la base para perseguir nuevos retos.
- Viaje al pasado. Recordar los resultados alcanzados anteriormente viendo fotos y vídeos de antiguas actuaciones nos hará “echar de menos” volver a reconquistar nuestra habilidad oxidada y nos hará ver de qué hemos sido y somos capaces de hacer.
- Tener un modelo a imitar. La motivación también se aprende por observación. Ver cómo actúan nuestros compañeros veteranos, profesores o algunos pianistas famosos, conocer sus hábitos y métodos nos puede proporcionar claves para nuestro estudio.
- Planificar metas realistas. Tener objetivos a corto plazo nos motivará en el día a día. Una meta a nuestro alcance es más atractiva que una lejana. Elegir obras que podamos aprender a tocar bien en un tiempo no muy largo.
- Construir un diario-agenda personalizada. Materializar las ideas, los pensamientos y los sentimientos de forma creativa nos ayuda a poner orden en nuestra cabeza. Apuntar en ella la planificación diaria y tachar las tareas hechas nos brinda una mayor satisfacción del trabajo hecho.
- Marcar y medir el tiempo de dedicación. No basta con querer volver a tocar que logramos hacerlo, hace falta dirigir y gestionar el tiempo y la energía para conseguirlo. Empezar con una cantidad mínima de tiempo diario e ir aumentando poco a poco. Un buen hábito de estudio se construye gradualmente.
- Premiarse. En los primeros días puede ser tanto el esfuerzo repuesto en el estudio que hace falta darnos una recompensa. Premiarse y celebrarlo ayuda a regenerar fuerzas.
- Grabarse. La autoevaluación ayuda a saber qué es lo que queremos mejorar y nos empuja a hacerlo. Podemos tomar nota de lo que queremos cambiar en nuestras ejecuciones musicales.
- Buscar un feedback. Rodearnos de personas (profesionales o no) que nos escuchen tocar, que nos den su opinión para mejorar y que nos animen a seguir con nuestro estudio.
- Ahuyentar la pereza haciendo de ella una obra musical. Si aún haciendo todo lo anterior mencionado seguimos con pereza, podemos hacer de ella una obra musical que nos ayude a exorcizar los sentimientos negativos. Transformar el “fin” en el “medio”, dejando que la misma música sea la terapia de nuestros males.